Por Carlos González Arizmendi

He seguido con detenimiento y ha sido largo tema de sobremesa el muy penoso accidente del BMW en donde lamentablemente cuatro personas pierden la vida y el conductor salió prácticamente ileso.

Muchas personas adjudican el accidente al posible estado de ebriedad del conductor, otros tantos a la falta de pericia del mismo y los menos, al automóvil de origen alemán.

Sin duda, la física jugó un papel fundamental en estos lamentables hechos y a manera de opinión, tras 16 años en el periodismo automotor, podría decir que se sumaron los factores antes mencionados, excluyendo a la marca BMW, sumado a que cualquier automóvil de cualquiera marca que usted me diga, se hubiera hecho añicos al ser conducido a esas velocidades en una avenida que no está diseñada para ello y por supuesto en una curva cuyo grado de inclinación no soportó el empuje de la gravedad sobre la enorme masa de este automóvil teutón.

Las agravantes y lo lamentable de estos hechos, me llevan a reflexionar lo siguiente de cara a que no vuelva a suceder un evento de esta naturaleza (poco probable que así sea) y por supuesto que no le pase a ninguno de ustedes o sus familiares.

  1. Subirse al coche de un desconocido después de haber estado bebiendo fue una total y absoluta falta de sentido común de los hoy occisos.
  2. Manejar un auto deportivo, por muy desarrollado que este sea, no garantiza que se puedan desafiar las leyes de la física.
  3. Ir de pasajero sin el cinturón de seguridad aunque se viaje en las plazas traseras, es una total y absoluta irresponsabilidad de los pasajeros. El cinturón de seguridad es la diferencia entre la vida y la muerte en un accidente. (Ver vídeo anexo)
  4. Manejar como lo hizo el individuo en cuestión por presumir la enorme potencia de ese automóvil de 360 caballos de poder pensando que Paseo de la Reforma es una pista de carreras, no tiene nombre.
  5. 1.7 toneladas que viajan a 185 kilómetros por hora, son muy difíciles de controlar aún para pilotos experimentados.

Sin duda – y siendo yo padre de una hija pequeña – puedo recomendarle lo siguiente:

  • Haga entender a sus hijos que por ningún motivo pueden subirse con desconocidos a un automóvil por impactante que éste sea. ¿Cómo podemos asegurarnos que el conductor está sobrio y sabe conducir un automóvil así de rápido?
  • Aunque le cueste, use la aplicación o aplicaciones de servicios de taxi o bien acuerde recoger a sus hijos. Si ya son mujeres y hombres maduros, aconséjeles que poner su vida en manos de alguien desconocido en estado inconveniente que está tras un volante, incrementa el riesgo de una fatalidad.
  • Usen el cinturón de seguridad sin importar la plaza del auto en la que viajen. Este invento que cambió la historia del automóvil no es ni molesto ni incómodo. Es la única herramienta que tenemos para evitar salir disparados como proyectiles hacia el parabrisas, ventanas o cabezas de los otros ocupantes.
  • Sea consciente que la combinación alcohol más teléfono celular es la receta perfecta para un accidente mortal.

Hoy en día he visto como mujeres y hombres han incrementado el consumo de alcohol a edades tempranas y la vida tiene un ritmo muy distinto al que tuvimos los que nacimos en las décadas de los sesentas y setentas. No nos queda otra alternativa más que adaptarnos al mundo moderno, hacer ver a nuestros hijos que la vida es un activo no renovable y que una pequeña decisión, basta para cortar los sueños, deseos y aspiraciones.

Hagámonos responsables.