Por Carlos González Arizmendi – Consultor en Comunicación

Sin duda nos enfrentaremos en breve a una enorme cantidad de mensajes de los diferentes actores políticos que buscan tanto la silla presidencial como los diferentes escaños. ¿Cómo convertir el nombre-marca en algo verdaderamente relevante?

Prendemos las noticias, nos conectamos al Internet, leemos los diarios y prácticamente todos los mensajes políticos son iguales. “Transformaremos a México” dicen unos, “acabaremos con la corrupción”, dicen otros, “ellos son la mafia en el poder y nosotros somos la opción honesta para nuestro país”, terminan diciendo aquellos que han estado militando en todas las fuerzas políticas y que me recuerdan al futbolista que se presenta cargando su nueva camiseta diciendo que “ya llegué al equipo de mis sueños”.

Total, nosotros, como espectadores, ya no les creemos ni a unos ni a otros, y tontamente, caemos en la apatía de quiénes gobernarán este gran país. Hoy es un momento muy importante para que, tal y como lo hicimos con el sismo del 19 de septiembre de 2017, nos unamos y solidaricemos pensando en lo que realmente queremos para México; los mensajes de los que quieren llegar a nuestra credencial de elector, deberán “conectar” con nosotros y nuestras necesidades pero ¿cómo hacerlo en medio de un mar mediático?

No existe una receta de cocina en este sentido, pero lo que sí es real es que para conectar con cada uno de nosotros el secreto es: SER RELEVANTE.

Se dice fácilmente pero traducir esa simple palabra en hechos, no es cosa menor. Recuerdo el libro de Seth Godin llamado “The Purple Cow” o “La Vaca Morada” en donde describe que una vez viajando por Europa, vio unas vacas pastando en la campiña francesa. Se entusiasmó y dijo estar maravillado ante tal paisaje. ¿Cuál fue el problema entonces? Que después de tres horas de viaje ya no le interesaban ni la campiña, ni las vacas y ni siquiera asomarse por la ventana.

Eso es exactamente lo que sucede con una mala comunicación. Los mensajes se vuelven parte del paisaje a menos que conecten antropológica y socialmente con los destinatarios de dicha comunicación.

Ser RELEVANTE significa:

  1. Emitir un mensaje que nos diferencie del resto
  2. Abrir una categoría inexplorada por mis adversarios. Por ejemplo: “soy el candidato de la reconstrucción social o bien “soy el candidato de las minorías”
  3. Evitar las descalificaciones hacia mis adversarios políticos porque el hecho de solo mencionarlos, los pone en el radar de personas que tal vez nunca les hubieran prestado atención.
  4. Utilizar y adueñarse de términos que sean empáticos con la audiencia. Debemos recordar que para ganar cualquier negociación, primero la tribu debe hacernos parte de ella.
  5. Dosificar adecuadamente la comunicación para no caer en la sobre exposición mediática.
  6. Mandar mensajes breves, claros y contundentes, por ejemplo: “me comprometo en mis primeros 100 días de gestión, a reducir considerablemente el número de legisladores existentes que nos representan un gasto enorme como país”.
  7. Evitar la danza de los millones porque las cifras huecas y sin fundamento, ya no tienen eco en nuestra mente. Lo primero que pensamos cuando un candidato habla de dinero, es en corrupción.
  8. Utilizar logros y no buenas intenciones. Nada convence más al electorado que una gestión exitosa.
  9. Presentarse como persona y no como político. Cuando nos mandan mensajes como políticos, lo primero en lo que pensamos es: “como ya robó tanto, tiene su vida resuelta”. Es mejor presentarse como mujer u hombre de familia.
  10. Cuidar su imagen. Por favor no salgan con vestidos caros o relojes que mucha gente no nos podríamos comprar en toda una vida de trabajo. La sencillez es mucho más elegante que la ostentación.

En las campañas políticas, el nombre es sinónimo de la marca, y como tal, deben seguir las mismas reglas de cualquier estrategia de mercadotecnia y aún así, tener la precaución y el cuidado de ser relevante y ser diferente.

Hasta pronto.