Por Carlos González Arizmendi – Consultor en Comunicación cgonzalez@enelcoche.com

Hablar de cultura en una empresa, no es cosa menor. La mejor definición que he encontrado, curiosamente no la encontré en un libro, sino en una charla de amigos.

-“Cultura es aquello que hacemos cuando nos encontramos solos”- sin duda una frase fuerte y contundente porque cuando nadie nos ve, es cuando podríamos o no pasarnos la luz roja del semáforo, podríamos o no, tomar algo que no es nuestro y podríamos o no, dejar de hacer lo que nos corresponde y matar el tiempo.

¿Qué hacen nuestros empleados cuando nadie los ve? 

Es una pregunta que tiene múltiples respuestas, y no todas favorables. Uno de los hechos, que son irrefutables, es que los empleados constantemente se quejan del ambiente corporativo y de cómo influye la cultura en la productividad; la cultura la construyen ellos mismos y toda la cadena de mando pero pareciera como si fuera un ente con vida propia que se gesta por generación espontánea. Nada más lejano a la realidad.

Existen varios tipos de cultura en las organizaciones, pero será menester que identifiques cuál es la que gobierna tu organización, con la finalidad de poder hacer los cambios pertinentes y la metodología correcta para poder crear un ambiente constructivo en el cual los empleados y prospectos, deseen trabajar.

Tipos de Cultura

Agresivo – defensiva: Es aquella donde el conflicto es permanente y donde el negativismo es recompensado. Pareciera una contradicción pero en muchas empresas existen personas que por sistema difieren de cualquier idea o proyecto, juzgando y criticando a los demás. Esta cultura es sumamente peligrosa porque genera muchos “troncos muertos”. ¿Qué es un “tronco muerto”? Es aquella persona que baja su perfil, cumple con lo que se le encomienda pero trata de no ser visto y fluir con la corriente. Es aquél recurso humano que no es deseable en la organización puesto que no agrega valor, simplemente ocupa un espacio tratando de no ser visto.

Pasivo – defensiva: Es aquella donde las relaciones de trabajo son superficiales y donde a toda costa se evita la confrontación. Es una cultura que fomenta la burocracia y donde los debates para generar innovación están prácticamente en el olvido. Son organizaciones con jerarquías muy verticales donde en el puesto donde se entra, es el puesto donde se termina la relación laboral. Esto genera poco crecimiento, nula inventiva y normalmente hace que a largo plazo las organizaciones terminen por sucumbir ante los competidores.

Constructiva: Es la cultura ideal en las organizaciones. Los individuos poseen metas claras, con métricas claras y alcanzables y los incentivos económicos están fundamentados en el logro de los objetivos. Si bien puedes pensar que tal vez la comunicación no se pueda medir, hoy en día existen muchas herramientas que pueden medir las interacciones intercompañía. Las relaciones interpersonales son profundas y el fin superior es lo que mueve al conglomerado de los componentes del equipo. La creatividad es recompensada y las ideas pueden fluir con libertad más allá de los egos personales de la jerarquía establecida. Esto no es fácil de alcanzar pero tampoco es una utopía. En gran medida la responsabilidad recaerá sobre qué tan horizontal puede ser la cadena de mando y de qué tanta claridad exista entre los roles y responsabilidades de los diferentes actores.

Hasta pronto.